de cuenta: durante once años habíamos entregado a la familia de Sergio más de dos millones de pesos.
Días después, una notificación bancaria apareció en mi teléfono: “Renta casa Coyoacán: $48,000”. Ofelia alcanzó a verla.
Iván me siguió hasta la propiedad y descubrió que valía cerca de dieciocho millones. Esa misma noche, las cámaras grabaron su conversación.
—Tiene una fortuna y nos la esconde —dijo Ofelia.
—El departamento ya no importa —respondió Iván—. Hay que obligarla a vender la casa.
También confesó que debía ochocientos cincuenta mil pesos a