A LAS 2:27 DE LA MADRUGADA, MI MADRE DE 71 AÑOS ME LLAMÓ DESDE UNA COMISARÍA Y SUSURRÓ: “TU ESPOSO ME GOLPEÓ CON UN BAT”… GUARDÉ SUS LENTES ROTOS SIN IMAGINAR QUE ERAN LA PRIMERA PISTA DE UN SECRETO DE MILLONES DE PESOS

vida.

Sentí náuseas.

En la grabación, mi padre amenazaba con denunciarlo.

Alejandro le respondía:

—Piénsalo bien, Roberto. A tu edad, el estrés puede ser peligroso.

El audio terminaba segundos después.

No demostraba que hubiera provocado su muerte.

Pero demostraba amenaza.

Motivo.

Fraude.

Y conocimiento previo.

El resto del disco duro hizo lo demás.

Mi padre había rastreado sociedades.

Cuentas.

Prestombres.

Una empresa inmobiliaria registrada a nombre de un primo de Alejandro.

Otra a nombre de una exsecretaria.

Pagos que terminaban en propiedades de lujo que yo jamás había visto.

Cuando