solicitar la nulidad. Él sonrió apenas.
—No tienes cómo demostrar el origen del enganche.
Raúl sacó el teléfono, abrió una fotografía y la deslizó frente a su hijo. En la pantalla aparecía el recibo escrito con la letra de Mauricio. Debajo estaba el comprobante bancario.
Por primera vez, el rostro del abogado se quebró.
—Cuando entraste a estudiar Derecho —dijo Raúl—, te advertí que la ley podía servir para construir o para destruir. Mira lo que hiciste con ella.
Mauricio guardó silencio. Después sacó del bolsillo una hoja doblada. Ofrecía