devolver parte de los bienes, aumentar la pensión y firmar un acuerdo. Verónica no se conmovió.
—¿Por qué ahora? Durante ocho meses dijiste que todo estaba cerrado.
Él apretó la mandíbula. Miró hacia la puerta del cuarto donde Diego escuchaba sin hacer ruido.
—Renata me dejó hace tres semanas —confesó—. Pero eso no es lo peor. Hay algo que descubrí después… algo que ninguno de ustedes sabe.
Verónica sostuvo su mirada.
Y justo cuando Mauricio empezó a contar la verdad, Diego abrió lentamente la puerta de su habitación…
PARTE 3