supo que aquella distancia le dolía más que cualquier demanda.
Dos días después, Raúl envió el recibo original por mensajería certificada. También puso a Verónica en contacto con una abogada de Guadalajara especializada en sociedad conyugal y operaciones simuladas. Con la evidencia disponible, la demanda tenía altas probabilidades de prosperar. Sin embargo, aceptar el acuerdo podía ahorrarles más de un año de audiencias, peritajes y desgaste emocional.
Verónica no cedió por compasión. Aceptó porque cada condición quedaría respaldada y porque la solución protegía a sus hijos mejor que una guerra