Mi suegro llegó con regalos para los niños y encontró a su nuera trabajando de noche después de que su hijo la dejara sin casa. Su exesposa estaba sentada en la cocina cuando él dijo: “Mañana vendrá y explicará todo”. Yo permanecí en silencio, abrí una escritura con fecha falsa y esperé la llamada que podía destruir su carrera.

interminable.

La primera cita fue en una notaría del centro de Guadalajara. Patricia Lozano ya esperaba allí. No era una mujer malvada; había prestado su nombre para favorecer a su hija y ahora quería salir del problema. Aceptó cancelar la donación de la casa de Tapalpa a cambio de cien mil pesos por gastos y molestias.

—Los paga Mauricio —aclaró Verónica—. Yo no voy a financiar la devolución de lo que me quitaron.

Mauricio aceptó.

Verónica leyó cada página. Hizo corregir una cláusula ambigua, exigió que se mencionaran las mejoras