camioneta, valuada en más de seiscientos mil pesos, había sido vendida a un amigo por noventa mil.
—Todo quedó fuera de la sociedad conyugal —explicó Verónica—. Eso es lo que él pretende.
Elena escuchó sin tocar el café. Mauricio les llamaba cada domingo y hablaba de una supuesta remodelación, de vacaciones familiares y de planes para Navidad. Nunca mencionó el divorcio. Tampoco dijo que pagaba la pensión mínima ni que había faltado al cumpleaños de Diego después de prometerle que llegaría.
—¿Por qué no nos contaste? —preguntó Elena.
—Porque era