mesa estados de cuenta, facturas de materiales, mensajes con el constructor de Tapalpa, recibos de muebles y una constancia notarial: su abuela le había entregado novecientos mil pesos para el enganche del departamento.
Faltaba un eslabón. Ella había transferido ese dinero a Mauricio, pero la cuenta ya estaba cerrada y el banco se negaba a proporcionar movimientos sin una orden judicial.
Raúl revisó la escritura y señaló la cifra del enganche.
—Aquí dice un millón quinientos cincuenta mil pesos.
—Novecientos mil fueron de mi abuela —respondió Verónica—. El resto, según