Mauricio, salió de ahorros.
Elena levantó la cabeza de golpe.
—No salió de ahorros. Nosotros le dimos seiscientos cincuenta mil.
Raúl dejó de pasar las hojas.
Habían vendido un pequeño terreno en Tlajomulco dos meses después de la boda. Mauricio pidió el dinero porque, según él, ya habían encontrado el departamento perfecto. Raúl, desconfiado por naturaleza, exigió un recibo firmado y guardó además el comprobante de transferencia con el concepto “enganche vivienda Mauricio y Verónica”.
Verónica sintió que la pieza que había buscado durante tres meses caía exactamente en su