jalaba, apretaba la almohada y me repetía:
No soy cruel.
Estoy viva.
A la mañana siguiente, Esteban no me habló.
Mejor.
de la mañana.
Y en vez de sentir libertad, sentí vacío.
Un vacío enorme.
Como una casa después de sacar un mueble podrido que llevaba años oliendo mal.
La casa quedó en silencio.
No bonito al principio.
Silencio de susto.
El primer día limpié la sala. PlanificarArtículos Para Fiestas Y Eventos
Quité la cama hospitalaria.
Cuando los camilleros se la llevaron, la marca de las ruedas quedó en