El sheriff disparó a mi hijo y se rio… pero no sabía quién era realmente su padre

ellos?

—No sabemos qué estaba haciendo allí.

Ortega pasó la fotografía.

En el reverso había una fecha y cuatro palabras:

“Victor quiere salir. Bell sabe.”

Sentí que me faltaba el aire.

—Thomas sabe dónde está mi hermano.

—Si sigue vivo.

—Está vivo.

—Caleb…

—Lo sé.

Ortega guardó las fotografías.

—Bell nos ha enviado un mensaje.

Levanté la cabeza.

—¿Qué dice?

Ortega me mostró el teléfono.

“Dejaré de esconderme. Pero solo hablaré si Caleb está presente.”

Debajo aparecía una dirección.

Una vieja iglesia a cuarenta kilómetros del pueblo.

—No vas solo —