aquella noche. Noah me escribió diciendo que su madre estaba enferma y necesitaba que lo sustituyera.
Sentí un escalofrío.
—¿Tienes el mensaje?
—Sí.
Encontramos el teléfono.
Ethan abrió la conversación.
Ahí estaba.
NOAH: “Mi madre está fatal. ¿Puedes cubrirme esta noche? Te debo una.”
Ortega fotografió la pantalla para documentarla adecuadamente.
—Necesitamos hablar con Noah.
Lo hicieron esa misma tarde.
Y la respuesta cambió nuevamente el rumbo de la investigación.
La madre de Noah nunca había estado enferma.
El chico terminó admitiendo, acompañado por sus padres y un abogado, que