se sentó.
—Esta familia necesita normas más estrictas sobre almacenamiento.
Mia se rio.
—Tú empezaste todo.
—Yo encontré a tu madre.
Natalie corrigió desde el sofá:
—A mí no.
—A ti te encontré después.
—No seas dramático.
Sebastian miró a su sobrino nieto.
Después a las dos mujeres que habían alterado
su vida entrando en una habitación donde se suponía que no debían estar.
Durante muchos años creyó que aquella noche había descubierto un secreto.
Con el tiempo entendió que había descubierto algo más.
Una falla en la historia que