llegado por su propia ambición.
—Dijiste que dejarme fue la mejor decisión de tu vida —dijo Elisa con una voz serena, clara y resonante—. Hoy coincido contigo. Haber salido de tu vida fue lo único que me devolvió la libertad.
Se giró hacia Vanessa, miró los aretes de perla que adornaban sus orejas y luego dirigió la mirada hacia los agentes. No había necesidad de reclamar el objeto físico; la dignidad que le habían robado durante seis años estaba de vuelta en su lugar.
El doctor Santiago y la notaria