mano.
—¿Mateo? —susurró.
Él la miró con una mezcla de orgullo y miedo.
—Vine a esta sucursal vestido como un hombre común para saber cómo trataban a las personas cuando creían que no tenían dinero. Y encontré dos cosas: arrogancia en quienes deberían servir, y dignidad en quien nunca necesitó aparentar.Abrió la carpeta.
—Tengo videos de burlas, discriminación, comisiones manipuladas y abuso laboral. Fernanda, te despido. Mariana, recursos humanos revisará tu caso. Y usted —dijo al gerente— queda suspendido por permitirlo.
Fernanda