fui para escuchar explicaciones.
Entré, seleccioné ropa, fotografías de mi padre, algunos documentos y mis herramientas de diseño que llevaban años guardadas.
Mauricio no estaba ahí.
En el despacho vi el escritorio donde había encontrado por primera vez el pagaré.
Durante meses había pensado que aquel lugar representaba todo lo que yo no entendía de los negocios de mi esposo.
Ahora lo veía diferente.
Era solo un escritorio.
Los papeles no se volvían verdad porque él los guardara en un cajón.
Antes de salir tomé una caja con muestras de