Dos días antes de casarse, encontró a su empleada esposada… pero el gesto de su hija lo cambió todo

Sofía a su habitación.

Le limpió las manos y las piernas, le puso ropa seca y se sentó a su lado.

La niña seguía sin hablar.

Arturo intentó preguntarle qué había ocurrido.

—¿Marisol te llevó?

Nada.

—¿Valeria estaba contigo?

Sofía cerró los ojos.

Arturo dejó de preguntar.

Se quedó allí durante casi dos horas hasta que finalmente la niña se durmió agarrada de su mano.

Cuando regresó a la sala encontró a Valeria sentada en el sofá mirando su teléfono.

—No puedo creer todo lo que ha pasado —dijo ella.