Dos días antes de casarse, encontró a su empleada esposada… pero el gesto de su hija lo cambió todo

la mirada.

—En una calle cerca de una zona industrial.

—¿Tú estabas ahí?

—Claro.

—¿Cuando arrestaron a Marisol?

Valeria dudó apenas un instante.

—Sí.

Arturo bajó la mirada hacia sus zapatos.

Eran claros.

Delicados.

Estaban completamente limpios.

Después observó nuevamente las marcas de Marisol sobre el piso.

Barro espeso mezclado con pequeños pedazos de grava.

—¿Y dijiste que forcejeaste con Marisol?

—Sí. Fue horrible.

Arturo observó el vestido de Valeria.

Ni una mancha.

Ni una marca.

—Voy a revisar a Sofía —dijo.

Entró en la habitación de su hija y