y la evidencia que había encontrado.
El matrimonio terminó.
No con una escena pública.
No con una venganza contra Paula.
No con Lucía exhibiendo fotos de viajes frente a conocidos.
Terminó de la manera menos espectacular y más definitiva: con accesos separados, documentos revisados, conversaciones canalizadas de forma formal y una casa que dejó de ser terreno compartido.
Álvaro intentó, más de una vez, hablar de “todo lo que habían construido juntos”.
Lucía siempre pensaba lo mismo al escucharlo.
La casa no la habían construido juntos.
Se la había dejado