Seis horas inmóvil sobre el piso helado del baño Mientras mis hijos me mandaban mensajes explicando por qué no podían venir de inmediato, yo tenía la cadera rota, los labios secos y la mano estirada hacia una puerta que nadie abría.

patrimonial no es tema médico. Don Fermín bajó la mirada para esconder una sonrisa mínima. Yo no sonreí. Estaba demasiado cansada, pero esa frase me sostuvo.
Cuando se fueron a “resolver pendientes”, pedí hablar con trabajo social. También le pedí a Don Fermín mi bolsa. Dentro traía una libreta vieja donde apuntaba pagos, teléfonos y pendientes de la casa. En la última página estaba el número de la licenciada Graciela Sosa, una abogada que había llevado el testamento de mi hermana. La llamé con ayuda de la enfermera. Le expliqué