nacimiento.
La tarde después de la muerte.
La segunda noche.
La tercera.
La sexta.
Meline no solo me había esperado.
El hospital también me había buscado.
Mi hijo había nacido a las 3:17 a.m. del martes.
Yo recordé esa madrugada.
Estaba en una silla reclinable al lado de la cama de Elena.
Ella dormía.
Mi teléfono vibró varias veces sobre la mesa.
Yo lo miré.
Número desconocido.
Lo puse boca abajo.
Mi hijo nació mientras yo elegía no molestarme.
Seguí con las hojas.
Había una fotografía.
No era