tenía mi nariz.

Escribí que nunca respiró.

Y al final, escribí la única frase que no buscaba perdón.

“Meline, llegué tarde a todo lo que importaba. Si algún día me permites hacer algo por ti, no será para borrar lo que hice, sino para no volver a esconderme de la verdad.”

No sé qué hará con esa carta.

No sé si algún día me abrirá otra puerta.

No sé si la palabra esposo volverá a significar algo en su boca.

Pero sé esto.

La primera vez que sostuve el gorrito