azul, pensé que era el símbolo de todo lo que había perdido.
Me equivoqué.
Era el símbolo de alguien que había existido aunque yo no estuviera allí para verlo.
Y ese es un castigo más justo que cualquier ruina.
Porque hay ausencias que no terminan cuando vuelves.
Hay cunas que no se llenan con arrepentimiento.
Y hay hijos que enseñan a sus padres demasiado tarde que respirar no es lo mismo que vivir.