Un lugar con árboles, con un jardín amplio donde pueda correr.
Él levantó la vista de sus planos con una sonrisa cómplice:
—Siempre has soñado con tener un jardín de verdad.
Tomé el viejo álbum familiar que conservaba en la mesita de noche. Le mostré una fotografía desgastada donde papá aparecía sonriendo junto a la mesa de madera de nuestra vieja cocina; otra donde yo me mecía en el columpio bajo el roble, y una más enfocando los tres pajaritos azules pintados en la pared.
Ethan recorrió con la yema