sin dormir, adolescentes con
problemas y bebés enfermos.
Fueron 11 hijos criados mientras él podía avanzar en su carrera porque alguien sostenía todo lo que ocurría detrás de la puerta de nuestra casa.
Esa noche no entré a reclamarle.
Regresé a la cocina, serví la cena y esperé.
No porque no me doliera, sino porque por primera vez entendí que necesitaba mirar las cosas con claridad.
A las 2:30 de la mañana abrí una caja donde guardaba mi título, mis certificados de inglés