Durante mi visita a casa de mi hijo, vi que mi nieto de 8 años escondía una libreta y llevaba comida al segundo piso, cerrado desde hacía tres meses.

años después murió de un infarto.

Mariana asistió al entierro, aunque permaneció lejos de Teresa. Se vieron desde extremos opuestos del cementerio y ninguna se acercó.

Pasaron los años.

Mariana conoció a Daniel cuando él trabajaba descargando mercancía en una bodega. Era un hombre sencillo, trabajador y cariñoso.

Se enamoraron, se casaron y tuvieron a Mateo y Valentina.

—A Daniel nunca le conté lo de Alma —admitió—. Al principio me daba miedo que me mirara con lástima. Después pasaron tantos años que ya no sabía cómo empezar. Él sabía que