mujer que llevaba tantos años sentándose a su mesa.
—No digo que mi madre haya causado la muerte de Alma —aclaró Mariana—. Mi bebé estaba muy enferma y los médicos hicieron lo posible. Pero mi mamá sí decidió abandonarme cuando más la necesitaba. Eso jamás lo pude olvidar.
Después de la tragedia, Mariana sobrevivió trabajando como cajera, empleada y auxiliar contable.
Su padre le llamaba ocasionalmente, siempre a escondidas.
Le preguntaba si tenía trabajo, si estaba comiendo, si necesitaba algo.
Pero jamás se atrevió a enfrentar a su esposa.
Cuatro