Durante mi visita a casa de mi hijo, vi que mi nieto de 8 años escondía una libreta y llevaba comida al segundo piso, cerrado desde hacía tres meses.

manos por el rostro.

—Llevamos tantos años juntos… ¿Cómo pudiste pensar que yo te iba a rechazar por eso?

—Tenía miedo.

—¿Y no te dio miedo vivir sola con todo esto mientras yo dormía a tu lado?

La pregunta dolió más que cualquier reproche.

Mariana comenzó a disculparse, pero Daniel la interrumpió.

—Estoy lastimado porque no confiaste en mí. Pero también me duele imaginarte pasando por aquello sin nadie que te abrazara.

La rodeó con los brazos.

Por primera vez, Mariana lloró sin intentar ocultar su voz.

Durante los días