construir algo por mí misma.
Mientras tanto, empecé a organizar los documentos de mi propiedad. El departamento estaba legalmente a mi nombre desde que terminamos los trámites sucesorios de Héctor.
Mercedes me recomendó también a una abogada, Adriana Salcedo.
Le mostré las publicaciones de Vanessa, las pruebas del alquiler de la casa y mis anotaciones sobre las amenazas.
—Podemos exigir que abandonen tu vivienda —me explicó—. Y si intentan declarar que no eres capaz de administrar tus bienes, tendrán que demostrarlo por los procedimientos correspondientes. La edad no les da