y aceptó conservar los documentos para aclarar lo ocurrido.
También nos informó algo revelador.
Sebastián le había prometido que su madre se mudaría pronto a una residencia para adultos mayores.
Y que el dinero de la venta quedaría disponible para invertirlo en una nueva empresa.
Comprendí entonces que no solamente querían mi departamento.
También estaban contando con mi dinero para financiar sus planes.
Dos días después, Sebastián anunció que organizaría una cena especial. Había invitado a un posible inversionista y quería mostrarle el departamento.
—Mamá, prepara algo bueno —ordenó—. Ponte