presentable, por favor. Y trata de no interrumpir con tus historias antiguas.
Vanessa agregó:
—Si preguntan, diga que vive con nosotros porque necesita compañía. No queremos que piensen que la dejamos abandonada.
Los observé en silencio.
—Está bien —respondí—. Yo también voy a invitar a dos personas.
Sebastián ni siquiera preguntó quiénes eran.
La cena comenzó a las ocho.
Vanessa había elegido un vestido elegante y Sebastián llevaba uno de sus trajes más caros. Habían colocado flores frescas y velas sobre la mesa, intentando convertir mi departamento en la vitrina