creía perdidas.
Mercedes me ayudó a actualizar mis conocimientos. Tomé cursos, aprendí programas nuevos y empecé a participar en proyectos de mayor responsabilidad.
No fue sencillo.
Hubo días en los que las herramientas digitales me parecían incomprensibles. También hubo clientes que desconfiaban al descubrir mi edad.
Pero cada dificultad me recordaba que todavía podía aprender.
Meses después, Mercedes me ofreció participar de manera más estable en su despacho.
—Elena, hay algo que tú tienes y que ningún programa puede reemplazar: experiencia, criterio y la capacidad de detectar cuando una historia