pregunta:
“¿Qué hago mañana?”
Su respuesta llegó de inmediato:
“Vaya. Pero esta vez, ellos serán quienes firmen sin leer.”
PARTE 3
A las 11:55 del día siguiente entré a la notaría de la colonia Americana con una carpeta azul y el corazón sorprendentemente tranquilo.
Rodrigo ya estaba ahí. Al verme se levantó con una sonrisa cansada, cuidadosamente ensayada.
—Sabía que vendrías, amor.
No respondí.
El notario, Esteban Carrillo, me ofreció café y colocó frente a mí un poder general amplísimo: administración, dominio, pleitos y cobranzas, facultad para vender inmuebles,