bajo investigación por las autorizaciones electrónicas y por el plan de internamiento. Carrillo enfrentó su propio procedimiento profesional. El psiquiatra negó al principio conocer el propósito real, hasta que aparecieron mensajes donde hablaba de “tener lista la valoración” antes de verme.
Teresa hizo lo único que sabía hacer cuando perdía el control: convertir la vergüenza en espectáculo.
Publicó en redes que yo era una “nuera ambiciosa”, que Alejandro me había manipulado para robarles y que mi matrimonio había sido una mentira.
Esta vez no respondí.
Mi abogada sí.
Solicitó medidas