el origen y la titularidad de estos bienes.
Asentí.
Entonces Javier abrió la segunda carpeta.
Allí estaba la verdadera traición.
Había detectado transferencias desde una cuenta compartida que Ricardo y yo utilizábamos para los gastos del hogar.
Yo depositaba dinero cada mes para pagar servicios, mantenimiento y otras necesidades.
Ricardo también debía aportar una cantidad acordada.
Pero durante casi dos años había estado retirando pequeñas sumas y enviándolas a distintas cuentas relacionadas con su madre y su hermano.
En total, encontramos movimientos por más de seiscientos mil pesos que yo