olvidaré:
—Mi madre tenía razón. Una mujer rica solamente sirve mientras aprende a compartir lo que tiene.
Antes de que pudiera responder, levantó el teléfono y llamó a alguien.
—Mamá, ven mañana con Diego. Mariana necesita entender quién manda en esta familia.
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Todavía no sabía que aquella llamada era apenas el comienzo de algo mucho peor.
PARTE 2
A la mañana siguiente, Ricardo no estaba en casa.
Había salido durante la madrugada después de llamarme egoísta, arrogante y desagradecida.
A las once recibí su primer mensaje.
«Mi amor, perdóname.