rompió —dijo él.
—Sí.
Alejandro señaló un aparador lleno de regalos costosos que su madre apenas había utilizado.
—Durante años te compré cosas porque era mi obligación. Lucía se levantó a las 4:00 de la mañana para prepararte un pastel. Camila dibujó unos zapatos porque sabía que su madre no podía comprarlos. Ellas entienden mejor que nosotros lo que significa dar algo de verdad.
Después la miró.
—Amo a Lucía. Y amo a Camila. No vine a pedirte permiso.
Se marchó.
Esa misma noche, Camila bajó al departamento de