PARTE 2: El día en que la mujer más temida de la prisión perdió el control

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—No.

La mujer la observó unos segundos y cerró el expediente.

—Como quieras. Una recomendación: aquí dentro no intentes convertirte en una heroína.

Emma recogió su ropa y siguió a la guardia hasta su celda.

No sabía todavía que aquellas palabras acabarían teniendo un significado muy diferente.

Antes de entrar en prisión, Emma había trabajado en una unidad de protección y respuesta ante situaciones de alto riesgo. Había pasado años entrenándose para mantener la calma cuando otras personas entraban en pánico.

Su trabajo consistía en observar, evaluar y