que desaparecer.
La llamada terminó.
Miré a Valeria.
De pronto entendí que mi abandono no había sido solamente un acto de crueldad.
Había sido parte de algo que dos adultos prepararon con anticipación.
Y uno de ellos había permanecido a mi lado mientras mi padre quemaba mis recuerdos.
PARTE 3
Aquella noche no pude dormir.
Durante dieciocho años había intentado convencerme de que mi padre me abandonó porque era un hombre cruel, incapaz de quererme.
Pero ahora sabía que detrás de aquella carretera, la mochila incendiada y las mentiras que