todo estaba listo.
—Es un procedimiento necesario.
El documento llevaba un encabezado que jamás olvidaré:
“Registro de seguimiento. Mujer viuda, propietaria de inmueble, con una hija menor de edad. Posible domicilio de resguardo.”
Debajo estaban mi nombre completo, la dirección de mi departamento y los horarios en que salía a trabajar.
También aparecía el nombre de la escuela primaria a la que asistía Natalia.
Sentí náuseas.
—¿Qué significa esto? —pregunté.
Héctor Salinas cerró lentamente la carpeta.
—Significa que su esposo la estaba investigando antes de acercarse a usted.
—No entiendo. ¿