Mi esposo trajo un cuadro enorme justo antes de irse de viaje y me dijo: “Si me quieres, no lo toques”. Después de 11 años de matrimonio, aquella petición me pareció extraña. Mientras limpiaba, el marco se deslizó y descubrí un compartimento oculto con dinero y documentos falsos. Guardé fotografías de todo sin decir una palabra. Dos días después, mi esposo me pidió vender urgentemente nuestra casa, y entendí que estaba preparando algo terrible…

podido identificar a la mujer y a la niña.

Hasta que yo entré en su oficina.

También confirmó que Arturo había utilizado documentación apócrifa para construir su nueva identidad. Los documentos de nuestro matrimonio tendrían que ser revisados por las autoridades correspondientes.

Pero había algo que todavía me resultaba incomprensible.

—Si robó tanto dinero, ¿por qué vivíamos como una familia de clase media? ¿Por qué seguía trabajando?

—Porque gastar grandes cantidades habría llamado la atención. Sabemos que parte del dinero circuló mediante terceros. Otra parte nunca apareció. Creemos que la