a Bruno esperándolo cerca del estacionamiento.
Tenía los brazos cruzados y parecía furioso.
Arturo se acercó a él.
Primero hablaron en voz baja.
Después Bruno señaló la bolsa.
Arturo negó con la cabeza.
Bruno se aproximó demasiado y comenzó a gritar.
No podía escuchar todas las palabras, pero distinguí claramente una frase:
—¡Me juraste que tendrías todo el dinero hoy!
Arturo intentó apartarlo.
Entonces Bruno levantó la voz nuevamente:
—¡O me pagas o voy a buscar a la muchacha!
Sentí que el corazón se me detenía.
Pero antes de que