cosa no borra la otra.
Lloramos juntas aquella tarde.
Después guardamos la fotografía.
No la destruimos.
Simplemente dejamos de colocarla en un lugar importante de nuestra vida.
Mi departamento permaneció a mi nombre. La compraventa nunca se formalizó y las autoridades revisaron los documentos utilizados por Arturo. Inicié los procedimientos legales necesarios para terminar nuestra relación y aclarar la situación de nuestro matrimonio.
Durante algún tiempo tuve miedo de quedarme sola.
Me costaba dormir. Revisaba dos veces la puerta y me sobresaltaba cada vez que escuchaba pasos en el pasillo.