descubrir la mentira.
A veces es aceptar que los recuerdos más hermosos también pueden esconder verdades terribles.
Y, aun así, encontrar fuerzas para seguir adelante.
Porque una mujer puede perder la confianza en alguien a quien amó durante once años, pero no tiene por qué perder la confianza en sí misma.
Aquella noche regresé a mi departamento, abrí la ventana y dejé entrar el aire fresco de Puebla.
Sobre la cómoda ya no estaba el enorme paisaje oscuro del mar.
En su lugar había una fotografía reciente de Natalia y