de manipulación patrimonial.
Mauricio comenzó a llamarme sin descanso.
“Tenemos que hablar.”
“Lo hice pensando en nuestro futuro.”
“Estás exagerando.”
No respondí.
Beatriz también intentó intervenir.
Una tarde me dejó un mensaje de voz:
—Verónica, deja de hacer este escándalo. Mauricio está desesperado. El dinero de un matrimonio debe servir para salvar a la familia.
Guardé el audio.
Dos días después llegó otro.
—Regresa a tu casa. Todo esto demuestra que estás muy alterada.
Esa frase ya no consiguió herirme.
Ahora era evidencia.
Alejandro propuso una sola reunión presencial, en