vez regresé desde el estacionamiento para comprobarlo.
También revisaba tres veces documentos que antes podía analizar de un vistazo. Sin embargo, en la oficina seguía detectando errores que otros pasaban por alto.
Eso me desconcertaba todavía más.
¿Y si Mauricio tenía razón?
Una mañana fui a una clínica privada en Polanco. Me hicieron análisis, revisaron mi presión, glucosa, tiroides y niveles generales.
—No veo nada preocupante —me explicó la doctora—. Puede tratarse de estrés. Antes de medicarte, revisa tus condiciones de descanso: temperatura, humedad, colchón, polvo, posibles alergias.
Ese mismo