El técnico de limpieza encontró algo bajo mi cama y me pidió en voz baja: “No llame todavía a su esposo”. Entre polvo gris y cinta vieja aparecieron una cámara, un micrófono y papeles sobre mi herencia de 24 millones de pesos. Yo solo tomé una foto, llamé al abogado y esperé en silencio; cuando mi marido llegó y dijo “Yo no fui” antes de que nadie lo acusara, todo cambió.

vez regresé desde el estacionamiento para comprobarlo.

También revisaba tres veces documentos que antes podía analizar de un vistazo. Sin embargo, en la oficina seguía detectando errores que otros pasaban por alto.

Eso me desconcertaba todavía más.

¿Y si Mauricio tenía razón?

Una mañana fui a una clínica privada en Polanco. Me hicieron análisis, revisaron mi presión, glucosa, tiroides y niveles generales.

—No veo nada preocupante —me explicó la doctora—. Puede tratarse de estrés. Antes de medicarte, revisa tus condiciones de descanso: temperatura, humedad, colchón, polvo, posibles alergias.

Ese mismo