llamar.
Entonces recordé su reacción.
“Mejor compramos otra cama.”
Y por primera vez en doce años sentí miedo de escuchar la voz de mi propio marido.
En lugar de llamarlo a él, marqué al abogado que había llevado la sucesión de mi tía.
Veinte minutos después también estaba llamando al 911.
Todavía no podía creer que lo encontrado bajo aquella cama era apenas el comienzo de algo mucho peor.
PARTE 2
Cuando llegaron los agentes, fotografiaron cada pieza antes de retirarla.
La cámara.
El micrófono.
El teléfono.
Los cables.
Y