discutías con las películas porque los aviones estaban mal hechos y cuando fingías no estar asustada antes de una tormenta. No te lo digo para recuperarte. Te lo digo porque nunca debiste pensar que te faltaba algo.
Lucía lo observó largo rato.
—No me faltaba nada —respondió—. A ti te faltaba valor para vivir en el presente.
—También lo aprendí.
—Aprender no borra lo ocurrido.
—No. Solo impide repetirlo.
Ella subió al taxi sin promesas. Sin embargo, aquella noche recordó su voz sin que le doliera.
Pasaron 8 meses antes