hacia su exmarido.
—Quiero que se vayan.
El hombre del portafolio intentó intervenir.
—Señora Hernández, mi cliente sólo busca una solución favorable para—
—Su cliente acaba de intentar convencer a dos niños de nueve años de que su madre los abandonó. No tengo nada más que hablar con ustedes sin mi propia asesoría.
Ricardo soltó una risa seca.
—¿Tu propia asesoría? Laura, no puedes pagar un abogado.
Durante años ese tipo de comentario la habría destruido.
Porque era verdad.
Laura sabía exactamente cuánto costaba cada kilo de huevo, cuánto podía