Toda la familia estaba reunida para celebrar el ascenso de mi esposo cuando él apareció besando a su amante y, delante de más de 30 testigos, dijo: “Estoy cansado de este matrimonio”. Yo permanecí en silencio mientras mi suegra observaba una maleta que él ya había preparado. A la mañana siguiente, ella puso un documento frente a …

nuestros amigos.

Y se encogió de hombros.

—Precisamente por eso estoy cansado. Todo contigo se siente como una obligación. Hoy conseguí lo que siempre quise y entendí que no quiero seguir viviendo una vida que me asfixia.

Valeria levantó el mentón.

Como si ella fuera el premio por su ascenso.

—¿Así justificas engañarme? —pregunté.

—No estoy tratando de lastimarte. Estoy escogiendo algo que por fin se siente real.

Entonces perdí el control.

Tomé el pastel con ambas manos y se lo estampé contra el pecho y la cara.

Crema azul,